lunes, 20 de agosto de 2012
Y de mi sarta de mentiras ésta es la peor.
¿Qué me dices si te digo que de todas tus mentiras, "lo siento era mi favorita?
Esta mañana he vuelto a pasar por aquel rincón de La Latina donde solíamos quedarnos cuando era la ginebra la que controlaba nuestros cuerpos. Me acorde de Luis, de Javi, de Cris, y, por supuesto, de ti. ¿Cómo les irá? ¿Cómo te irá? No pude evitar pensar en la última mañana que pasé contigo. Tus "buenos días, bella durmiente" me eran habituales. Y es que no era sólo eso, eran tus labios que me llamaban.
Era tu manera de estremecerte al besarte detrás de la oreja izquierda.
Eran tus manos acariciando mi espalda.
Eran tus dedos escribiendo en mí, tratando de hacerme adivinar lo que ponías.
Era tu maldita guitarra que nunca llegué a escuchar.
Eran tus enfados ridículos - tus excusas para buscar más besos.
Era porque yo era yo, y tú eras... Pues tú.
Hoy me siento y escucho por tí la canción "I Don't Want To Grow Up". Al fin y al cabo, ése eras tú. Porque todo lo bueno tiene su malo, y tú te reflejabas en una simple canción de los Ramones. Supongo que ha pasado tanto tiempo que ya no importa.
Que conste que no te echo de menos.
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